Repetimos que la Educación nos permite movilidad social, repetimos, como si fuera un mensaje meta: “Educarse te abre puertas”. Y eso es relativamente cierto, porque hay no uno, sino varios factores que van a contribuir a que podamos lograr que la educación nos de un boleto para mejorar nuestra economía.
La Constitución de la República de Panamá vigente, dedica su Capítulo V, desde el artículo 91 enunciados de la importancia de la Educación en el país. Nuestra Carta Magna es bastante explícita de la importancia de brindar la Educación gratuita y ofrecerla sin colocar muros a nuestros niños y jóvenes.
Educarse
es Libertad, educar es un proceso que no debe tener interrumpirse; aprender a
aprender es una media que el docente debe tener presente cuando elige formar a
la niñez y juventud de nuestro país sin distingo de credo. Etnia, condición
social o económica.
Sin
embargo, la decisión de los gremios educadores de utilizar la paralización de
clases, como un escudo, no fue algo que nació de forma mágica. En 1979, nuestro
país fue convulsionado por protestas en contra de la conocida Reforma
Educativa, definida, por los grupos opositores al Régimen del General Omar
Torrijos Herrera, como una manera de adoctrinar a los niños y una copia de otros
modelos puestos en marcha en Cuba.
La
Reforma ante la presión social y política fue derrotada, sin embargo, el gremio
docente descubrió el Poder que tenía y la Ley Orgánica que regula la educación,
concebida en 1947, sobrevivió. En ese momento habían transcurrido 32 años desde
su aprobación. El impulso recibido sirvió para que los educadores se sintieran
respaldados para paralizar la educación bajo el concepto: Un Educador
Luchando también está educando.
Pasaron
varias décadas y dentro de un democracia débil pasamos de menos de cinco
gremios a más de una veintena de ellos – reproduciéndose como Gremlins,
todos con una inclinación hacia la ideología de izquierda. Por lo que no es
inverosímil concluir que hay un adoctrinamiento no solo a lo interno sino ha
tocado a estudiantes y gremios de padres de familia.
La ley de 1947, que rige la educación en nuestro país, ha tenido dos reformas; la primera fue en 1995 y en 2004; pero cuando nos metemos a escudriñar nada fue profundo. Es decir, como dice mi colega Melisa Lazarus, una chica de 25 años, hoy, recibe la misma formación de hace 78 años, más de tres generaciones han sido formados sin palidecer bajo el mismo sistema educativo.
Para estar claros,
la educación ha pasado por distintos estadios – no soy un experto, pero intento
explorar e investigar- del magister dixit (el maestro dice) algo un tanto
escolástico pasamos a una educación más lineal, sin embargo, llega la
tecnología y nos pone en un desafío a superar la omnipresencia de lo que el maestro
dice, escribe en la pizarra y nadie discute.
Este
modelo cambió, por no decir murió y nuestra educación continúa en el modelo de
1947 sin darse cuenta que los estudiantes y eel cambio los rebasó. Hoy, estamos
en un intercambio de conocimiento y que bueno fuera plantear un modelo crítico,
un modelo que permita a los niños analizar las pequeñas cosas, que tome decisiones
y sea sujeto y objeto de juicios que sean el resultado de un análisis
comprensivo; no impuesto por segundos o terceros que dirigen la Opinión
Pública.
Haber
perdido dos meses y días de clases fue un error; si lo sumamos los días, semanas y meses que se perdieron
desde 1979, 1983, 1987….2020 -pandemia del Covid-19; 2023, 2024 y 2025 es una
muestra que alguien debe remover el árbol del conocimiento para contar con una
educación donde no se pare, porque “los docentes tenemos que debatir si vamos o
no a huelga” y lo más importante la
brecha entre ricos y pobres la vamos a cerrar si cerramos el abismo que hay
entre la educación pública y privada.



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