Los panameños tenemos un sistema democrático que este año cumple 36 años; si fuera un ser humano hablaríamos de un cuerpo que está en la mejor etapa de su desarrollo. Sin embargo, como sociedad, estamos en una etapa de crecimiento y nos falta madurar, consolidarnos para fortalecer nuestras instituciones democráticas para que nos blinden ante los caudillismos del nuevo siglo.
El riesgo de nuestro país es que, ante la interconexión del mundo por las redes sociales, estamos sometidos a comparaciones con resultados “exitosos” que no meditamos si están hechas para nosotros por distintos factores: El origen histórico, económico y por una educación que se mantiene en una gran deuda con generaciones completas.Al
no contar con un sistema educativo robusto elegimos Diputados a los que le
exigimos funciones que son de Representantes; le demandamos que dejen de lado
los proyectos comunitarios, pero a la hora de la hora es lo que hacemos. Para
rematar hay algunos que hasta lo hacen parte de su campaña: ¡El que no da.
No va! Lo triste es que en varios casos se ha cumplido con diputados –
antes Legisladores- que fueron a hacer leyes y fiscalizar, pero al no regalar
neveras, estufas o bicicletas se quedan en la otra vuelta.
Cada
cierto tiempo escuchamos cantos de sirenas que llegan a nuestras costas como la
segunda vuelta que se oye bonito, pero puede traer peores pesadillas; ¡No a la
reelección!, pero los nuevos resultaron tan prendas como los anteriores. El tema no está
en la forma sino en el fondo.
Actuamos
por modismos sin analizar que los jarabes y los antibióticos no tienen el mismo
resultado en organismos distintos; para rematar en ocasiones los oleajes de
modelos políticos llegan a nuestras costas cuando han quedado desfasados o no
han dado los resultados que se esperaban.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario